Conferencia de Punta del Este

Grandes expectativas

Paola Visca
Desde Punta del Este, Uruguay

 

Uno de los puntos altos de este último día de sesiones de la Primera Reunión de las Partes del Convenio de Estocolmo fue sin duda la aparición del Presidente de la República Oriental del Uruguay, Dr. Tabaré Vázquez, país anfitrión del evento. La sala del Plenario estaba repleta de autoridades, delegados de los distintos países, periodistas y representantes de ONGs, que con enorme expectativa aguardaban la llegada del mandatario.

El discurso del Presidente puso énfasis en la relación entre medio ambiente y pobreza; más allá de lo positivo de aunar esfuerzos para eliminar los contaminantes persistentes del planeta, resaltó la importancia de las consecuencias que dichos productos tienen y seguirán teniendo sobre la calidad de vida de las personas y los ecosistemas. Médico oncólogo, lamentó no haber podido participar más de cerca y por más tiempo en las conversaciones que se están desarrollando en Punta del Este. 

Planteó que para el cumplimiento de este Convenio se debería realizar un proyecto de desarrollo humano con sostenibilidad ambiental, pero al mismo tiempo que asegure las libertades sociales e igualdad de oportunidades, donde la economía esté al servicio de la gente. El mandatario continuó aseverando que no debemos considerar el progreso como “tener más”, el progreso no es acumular, de lo que se trata es de ser mejores, y esto, a su vez, se relaciona con comprometernos con nuestros contemporáneos. No existen argumentos para resignarse a la pobreza.

Por otro lado, alertó que la producción no puede crecer indefinidamente sin afectar los recursos y el ambiente, y estos problemas deben ser resueltos políticamente. Reafirmó el compromiso de Uruguay en el cumplimiento de los términos de la Convención de Estocolmo, insistiendo en que el propósito del gobierno uruguayo es apostar a mejorar la calidad de vida de los habitantes del país, intentando revertir las lamentables cifras de pobreza que se han disparado en la última década – cabe recordar que, hasta hace unos 15 o 20 años Uruguay podía jactarse de su buen nivel socio económico y cultural, en especial con relación a los demás países de Latinoamérica.

El discurso de Vázquez culminó identificando los objetivos del Convenio con los de Uruguay como país, y con los de otros países que forman parte del mismo. Por eso, esta reunión es un avance a nivel global.

Luego de la exposición del Presidente continuó la actividad del Plenario. Una de las informaciones que se estaba esperando era la decisión final sobre la ubicación de la Sede de la Secretaría del Convenio de Estocolmo. Las posibilidades eran Roma y Ginebra; luego de la intervención del representante italiano quedó disipada la duda, cuando sostuvo que su país declinaba la candidatura luego de haberlo acordado con la delegación suiza. El delegado suizo, por su parte, agradeció la ratificación de su país como sede del Convenio y expresó su confianza en el éxito del acuerdo si se trabaja en conjunto. Además resaltó que será más eficaz el trabajo si existe colaboración entre los organismos que tienen que ver con los componentes químicos como el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que tiene sede también en Ginebra y el Programa de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que tiene sede en Roma. Suiza adelantó al Plenario que dispondrá de 2 millones de francos suizos para el funcionamiento general de la Secretaría, y una suma adicional para gastos extras como trabajos de complementación del Convenio. Por otro lado, un millón de francos suizos serán incorporados específicamente para financiar proyectos de aplicación del Convenio, los cuales pueden ser de naturaleza bilateral o a través de otras organizaciones como PNUMA.

También fue Suiza quien planteó la propuesta de “sinergias” sobre la que todavía no ha habido pronunciamiento, quedando pendiente para la última parte de las sesiones del Plenario. La misma consiste en que debería ser aprovechado el potencial que supone la existencia de diversos organismos y convenciones dedicados al estudio de químicos y desechos en aras de la protección del medio ambiente. Es así que propone la unión de las Secretarías de las Convenciones de Rótterdam y Estocolmo. Asimismo, sugiere que deberían ser exploradas otras maneras posibles de sinergias y pide a la Secretaría que prepare un estudio de cómo la cooperación entre los acuerdos de Basilea, Rótterdam y Estocolmo puede ser mejorada, para asegurar la mayor coherencia, efectividad y eficiencia en el terreno de los químicos y los desechos. Y la propuesta invita a que los resultados de dicho estudio se presenten en la próxima reunión de las Partes del Convenio.

La Unión Europea (UE) ha tenido en general una actitud positiva en el tema de la eliminación de los COPs. En un documento publicado en este encuentro insta a las ONGs ambientales o industriales a que participen activamente de este primer acuerdo global para proteger a la vida humana y medio ambiente de los efectos tóxicos de los químicos. Noruega nominó al pentabromodifenil eter como candidato a ser incorporado a la lista de los  COPs, así como apoyó la nominación del hexaclorociclohexano, propuesto por México. Estas sustancias están ya restringidas dentro de la UE, que nominó otros dos candidatos: el pesticida clordecona y el hexabromodifenilo. Es importante no olvidar que la naturaleza del Convenio es de actualización permanente, lo que resulta muy valioso ya que permite incorporar nuevos candidatos a COPs como también modificaciones en las mediciones o parámetros considerados aceptables.

Es de resaltar el reconocimiento de la UE en cuanto a las dificultades de los países en desarrollo para poder aplicar el Convenio; muchos dependen de los COPs para el control de plagas y enfermedades. Por esto, es necesario un sólido mecanismo financiero que ayude a dichos Estados. El documento también hace referencia a las conversaciones entre la UE y las organizaciones de la sociedad civil; estas últimas expresaron su preocupación sobre la falta de ambición para la aplicación práctica del Convenio, como la disposición de residuos que contienen COPs, las Guías de Mejores Técnicas Disponibles (MTD) y Mejores Prácticas Ambientales (MPA), así como para minimizar las emisiones no intencionales de dioxinas y furanos. Reconocen que las ONGs trabajaron y aportaron al debate sobre los COPs, contribuyendo a la elaboración del toolkit de dioxinas, las guías para MTD y MPA y las guías sobre el manejo de residuos. Es decir que las ONGs son muy concientes y están al tanto de las implicancias y consecuencias de este Convenio.

En el final del encuentro de las Partes del Convenio de Estocolmo podría considerarse que habría voluntad de avanzar en el intento de disminuir la contaminación a escala global. Pero más allá de las conversaciones en las salas del Hotel Conrad, lo que importa es que el trabajo de aquí en más sea llevado adelante por los países miembros, aplicando los Planes Nacionales de Implementación y haciendo lo posible por acercarse al objetivo último del Convenio, que es un mundo libre de COPs. De más está decir que son los países más poderosos los que tienen que liderar estos procesos, no sólo a nivel de restringir el uso, como es el caso de la UE en muchas sustancias, sino también a través de la regulación del  comercio de tales productos. Por último, la concreción de alternativas que puedan ser efectivamente aplicadas en todo el globo y no sólo en aquellos países que puedan costearlas, es otra de las obligaciones de los Estados parte en especial respecto a los más indefensos.

P. Visca es analista de información en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). Se permite la reproducción siempre y cuando se mencione la fuente.

 
 

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