América Latina con el mayor número de asesinatos de ambientalistas

AsesinatosAmbientalistasUn reporte de Global Witness indica que 116 activistas ambientales fueron asesinados en el año 2014, con una media de dos personas por semana. Esa lamentable cifra representa un aumento de un 20% respecto a 2013.

Alrededor del 75% de los asesinatos ocurrieron en Centroamérica y Sudamérica, mientras que el sureste asiático fue la segunda región más afectada.

Global Witness señala que Honduras es el país más peligroso para defender el ambiente, ya que entre 2002 y 2014 se registraron 111 asesinatos, 12 de ellos en 2014.

Según las cifras de 2014, los países con mayor número de asesinatos fueron Brasil, con 29, y luego Colombia, con 25 decesos.

De entre todas las víctimas, 47 eran miembros de algún grupo indígena, lo que representa un 40% del total. El documento de Global Witness resalta que los homicidios están relacionados con proyectos mineros, agrícolas e hidroeléctricos.

El informe ¿Cuántos más? también recoge el caso de Edwin Chota Valera, Leoncio Quincima Meléndez, Jorge Ríos Pérez y Francisco Pinedo, cuatro líderes asháninkas asesinados en Ucayali (Perú), en septiembre de 2014, presuntamente por madereros ilegales que habían invadido su territorio.

Un documento de Global Witness sobre Perú fue publicado en noviembre pasado, poco antes de la COP20. LaMula.pe conversó en ese entonces con Christopher Moye, uno de los activistas de la organización británica.

«Los defensores ambientales están luchando por la protección climática contra un número de adversidades cada vez mayor”, declaró Billy Kyte, analista de Global Witness.

“Ahora más que nunca tenemos que responsabilizar a los Gobiernos y empresas por el creciente número de víctimas mortales en los confines de la lucha ambiental. El secretismo en torno al cual se negocian los acuerdos sobre recursos naturales alimenta la violencia y se le debe poner fin. Ha llegado la hora de que la comunidad internacional reaccione e intervenga”, agregó.

 

Este reporte se basa en un informe por C. Villegas en La Mula (Perú); el informe de Global Witness aquí…